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Fotografía: Juan Felipe Rubio - Efeunodos

Mientras haya hambre no habrá paz

La sensibilidad de mujer, la tenacidad de la luchadora, las lágrimas de la madre, la colombiana desde la entraña, la antropóloga por convicción y la líder diáfana, fueron las características que Ruth Consuelo Chaparro compartió con el auditorio del TEDxBogotáMujeres 2016.

Esta mujer que inspira lleva más de tres décadas defendiendo a las comunidades indígenas, visibilizando sus dramas, formándolas desde su misma sabiduría y sobre todo, escuchándolas. Su proclama es que los indígenas tienen las soluciones a los problemas de esta sociedad porque son portadores de un conocimiento milenario.

La señora Chaparro, empoderada de su talante de defensora de los aborígenes y respetuosa máxima de su cultura ancestral, pidió en la charla TED a los emocionados asistentes reconocer y respetar a los indígenas. Por eso los invitó a repetir en voz alta, con fuerza y aplomo el siguiente manifiesto: “Rasgos indígenas, los llevamos dentro, ahora los podemos ver y los reconocemos. Antes no los veíamos, pero ahora los podemos ver. Aunque no somos españoles, reconocemos a los españoles en nuestro origen. Aunque no somos negros, reconocemos a los negros como parte de nuestro origen. Aunque no somos indios, reconocemos a los indígenas como parte de nuestro origen. A nuestros ancestros les decimos que gracias por la vida que nos dieron, por el territorio que nos heredaron, que los reconocemos, que su esfuerzo valió la pena y en su honor y en su memoria nos comprometemos a reconocer los pueblos indígenas de Colombia y del continente. Porque cuando los reconocemos nos reconocemos a nosotros mismos. Y cuando los respetamos nos respetamos a nosotros mismos”.

La realidad para esta líder nacional es que Colombia es la nación más inequitativa del mundo. “Tenemos en el país 102 pueblos indígenas que son inteligentes y con corazón. Estas comunidades no son pobres porque tienen 34 millones de hectáreas que conforman los resguardos y hablan 65 idiomas. Todos estos seres están en riesgo de desaparecer por la indiferencia y el menosprecio del que son objeto. Se han empobrecido con el paternalismo, asistencialismo y la arrogancia de esta sociedad”, dijo entre sollozos Ruth Consuelo Chaparro.

Explica que para los indígenas la escuela es el rio, la llanura, es la vida. “La vida para ellos es equilibrar lo positivo y negativo”, afirmó. A lo largo de su valiente lucha se destacan proyectos e ideas para recuperar las prácticas culturales, formar a indígenas para que sean los docentes de esas comunidades, la apertura de colegios en la selva, formarlos en los derechos como ciudadanos y personas, educarlos en erradicar el maltrato intrafamiliar e incluso salvar de los fusilamientos a jóvenes. Afloran las lágrimas al reconocer que a muchos muchachos no se les ha podido salvar.

“Ellos saben y viven su filosofía de que fueron creados para vivir en abundancia, con entusiasmo. Su existencia radica en los pilares de esfuerzo, sudor y risa. Con esa ideología hemos trabajado y entonces volvimos a tocar la tierra con las manos. Se han sembrado tres mil hectáreas con 91 especies en el marco de sus rituales, de las mingas, con sus fiestas. Si esos pueblos desaparecen, es Colombia la que pierde, es la humanidad la que pierde”, narró conmovida la speaker de TEDxBogotáMujeres 2016 Ruth Consuelo Chaparro.

En un momento de su intervención fueron muchos los espectadores que adoloridos también compartieron sus lágrimas porque Ruth Consuelo se refirió a La Guajira. Explicó dos escenarios: el primero, que cinco mil niños han muerto de hambre. Dejando entrever en su argumentación que se trata de un departamento con una gran riqueza que ha abandonado a esta población. El segundo, la historia de una joven mujer, cuya fotografía irrigó dolor en el escenario. Se trata de una wayúu de 22 años que murió de hambre. “Ella quería vivir y ver crecer a sus hijos, pero nada se pudo hacer, ella voló y le dije, vuele a un mundo donde el hambre no la alcance. Ni en La Guajira ni en este país hubo un lugar para Maricela”, dijo desconsolada y hundida en la pena.

Y esta fue la reflexión final que se escuchó como un grito para despertar a la sociedad de su letargo o inconsciencia: “¿De qué mueren los Wayúu? De la enfermedad que acaba al país que es exclusión, racismo, corrupción, indiferencia. La sociedad civil ha permitido el holocausto en los territorios indígenas”. Dice esta experta en las comunidades ancestrales que lo que hay que hacer es escuchar a los indígenas, pensar con ellos, no por ellos. “No hay acuerdos ni plebiscitos que valgan mientras haya excluidos. Si hay hambre no hay paz. ¿Qué podemos hacer nosotros? Los cambios comienzan en el corazón”, puntualizó.

Ruth Consuelo Chaparro, nació en Bogotá, es Comunicadora Social con Maestría en Desarrollo Social y Educativo del Centro Internacional de Desarrollo Social y Educativo CINDE-UPN. Es Cocreadora de la Fundación Caminos de Identidad que adelanta proyectos etnoeducativos comunitarios en pueblos indígenas, formación de líderes y autoridades para el fortalecimiento del gobierno comunitario, formación de cuidadores para el cuidado integral intercultural de la niñez indígena y proyectos de soberanía alimentaria. Su organización fue galardonada con el Premio Bartolomé de la Casas, que convoca la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica del Ministerio español de Asuntos Exteriores y la Casa de América.
Periodista: Jesús Erney Torres